Las lesiones cerebrales traumáticas pueden incluir síntomas que no siempre “se ven” en una sola prueba: dolores de cabeza, mareos, problemas de concentración, cambios de memoria, irritabilidad o alteraciones del sueño. Eso significa que dos personas con la misma lesión inicial pueden tener trayectorias muy distintas.
En un reclamo, los aseguradores suelen buscar consistencia: que el tratamiento sea razonable, que las quejas estén documentadas en el tiempo y que exista un hilo lógico entre el mecanismo del accidente y la evolución de síntomas. Una calculadora puede dar rangos, pero no puede pesar factores como:
- qué tan rápido recibió atención médica tras el golpe
- si hubo seguimiento con especialistas o terapias
- si su función diaria cambió de forma verificable (trabajo, tareas del hogar, conducción segura)


