Las herramientas con IA normalmente trabajan con categorías: severidad aparente, tratamiento recibido, incapacidad temporal y consecuencias visibles como cicatrices. Ese enfoque puede ser útil para ubicar qué datos reunir.
Pero una calculadora no puede:
- Leer sus registros clínicos (incluyendo profundidad de la quemadura, evolución y complicaciones).
- Confirmar si el patrón de la quemadura coincide con el incidente que usted describe.
- Prever con precisión si necesitará procedimientos adicionales (curaciones prolongadas, injertos, terapias o seguimiento dermatológico).
- Evaluar credibilidad y causalidad como lo hace un abogado al revisar la narrativa completa.
En otras palabras: la IA puede orientarle, pero el valor real en un caso de quemaduras depende de evidencia—y esa evidencia se construye, no se adivina.


