Los casos que avanzan mejor suelen tener algo en común: una historia coherente respaldada por registro.
En la práctica, eso significa contar con:
- Evidencia del lugar: fotos del cruce/calle, señalización visible, condiciones de la vía y la posición aproximada de la bicicleta y el vehículo.
- Atención médica documentada: notas clínicas, diagnósticos y seguimiento. En lesiones por bicicleta (desde conmociones hasta lesiones de tejidos blandos), el tiempo importa.
- Detalles del momento: velocidad aproximada, carril/posición, si hubo maniobra de giro o cambio de carril y cómo ocurrió el contacto.
Cuando falta una de estas piezas, el seguro suele intentar llenar vacíos con suposiciones.


